martes, 15 de septiembre de 2009

Un postrecito para el Desayuno de la pasada semana

Aunque no mencionara al Patronato Nacional de Ganaderos en mi pasado artículo, su Presidente se ha dado por aludido, y tomo la alternativa; existe otro problema de orden urbanístico y de responsabilidad ciudadana que me obliga.

El Patronato Nacional de Ganaderos nos ha robado un espacio de la ciudad, donde, en su lenguaje, son intrusos: eso no es suyo y lo ocupan.

Un día bajé al ruedo del Patronato.

Fui a debatir con ellos la conveniencia de que aquel espacio, en proceso de depredación y dilapidación aceleradas, se dedicara al desarrollo de un Recinto Ferial y Centro de Convenciones.

Buscábamos, además de su anuencia, el respeto en el proyecto de lo que ellos entendieran sus intereses creados en el ya largo tiempo de ocupación ilegal del mismo.

Aceptábamos así lo que ellos nunca aceptarían de parte de un intruso ocupante de un espacio de sus fincas, la conveniencia de acordar en las instalaciones que se proyectaran los espacios necesarios para el desarrollo de sus actividades actuales, en mejores condiciones.

No nos sorprendió la desconfianza con que fuimos recibidos, pero tomamos nota de sus requerimientos; tampoco nos sorprendió que no se nos recibiera cuando intentamos visitarles de nuevo para mostrarles la incorporación de sus necesidades al preproyecto reformulado.

Ese vano esfuerzo de carácter personal, donde el gran perdedor ha sido la ciudad, sólo nos impide ser sistemáticos en las evaluaciones del trabajo que realizan los que desde Turismo y desde el Patronato vetaron la operación.

Tratamos de no serlo nunca, y, más delicado que eso, recordar a Gustavo cuando decía: “…..basta con narrar bien y con no hablar nunca de sí mismo.”

Pero tampoco callar, ni dejar que nos callen, porque no tenemos miedo ni de qué avergonzarnos.

Unamuno obvió el insulto de su contradictor, por digresivo.

¡Respaldo a don Miguel!

Digresión aparte, de lo que hablábamos la pasada semana era de los elementos nutricionales del Desayuno Escolar, para el cual, antes que nada, se “incentiva la producción, la participación y el desarrollo de las localidades beneficiarias” y se agobia un ministerio entero con tal intensidad, que su actual responsable, considerando que educar no es alimentar, proclama que ha de sacárselo de arriba (el Desayuno) si encuentra quién lo asuma.

De Alejandrina dijimos que había sido atropellada (reducida a la mínima expresión ministerial) mientras se acusaba de cosas nunca demostradas: contubernio en la asignación de contratos, de sueros lácteos.

Y, además, ¡perdón!, ¡hincados!, que el toque “de trompetas” inicial para ello lo había dado el Patronato, cuando “de mugidos” era más adecuado.

Pero, ¡señores!, es que ni siquiera la leche entera de primera y absoluta calidad contiene los elementos necesarios para la nutrición que se identificaron hace más de doce años.

A eso debe llegarse, a que sólo quienes satisfagan esos requerimientos participen en las licitaciones.

Del elemento sólido, que va desde el bollo hasta el conconete, pasando por el añuga perros y por un pan huérfano de adentro, ni hablar, que esos no tienen Patronato.

Es lamentable, sí, que el Patronato Nacional de Ganaderos no pueda participar en esa necesaria renovación porque vendió la planta procesadora que el Estado le regalara, y sólo le quede invocar la existencia de disposiciones legales o administrativas que, por criterios políticos, como a las mujeres, les asignan cuotas.

PUBLICADO EN HOY, 16-IX-09

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